Conclusión

 

El alcoholismo afecta más a los varones adultos, pero está aumentando su incidencia entre las mujeres y los jóvenes. El consumo de y los problemas derivados del alcohol están aumentando en todo Occidente desde 1980, incluyendo Estados Unidos, Europa, así como en los países en vías de desarrollo.

 

El alcoholismo, a diferencia del simple consumo excesivo o irresponsable de alcohol, ha sido considerado en el pasado un síntoma de estrés social o psicológico, o un comportamiento aprendido e inadaptado. El alcoholismo ha pasado a ser definido recientemente, y quizá de forma más acertada, como una enfermedad compleja en sí, con todas sus consecuencias. Se desarrolla a lo largo de años. Los primeros síntomas, muy sutiles, incluyen la preocupación por la disponibilidad de alcohol, lo que influye poderosamente en la elección por parte del enfermo de sus amistades o actividades. El alcohol se está considerando cada vez más como una droga que modifica el estado de ánimo, y menos como una parte de la alimentación, una costumbre social o un rito religioso.

 

Así concluimos que el alcoholismo es una enfermedad muy grave y que por lo tanto debemos de tratar de evitarla realizando actividades que nos lleven a mantener una buena vida. 

 

 

 

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